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Centro de Seguridad Urbana y Prevención S.C.; Universidad Alberto Hurtado (Chile); Dirección General de Seguridad Ciudadana. Diversos Autores.

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Un policía de proximidad tiene una conversación con un mecánico. A su lado, otra policía mujer uniformada, los mira atenta. Atrás de ellos hay una patrulla del municipio de Nezahualcóyotl

Enfocado a un sistema reactivo, es decir que actúa como respuesta a la actividad criminal y que corresponde a un estado autoritario (Orellana, 2012:78), este modelo se caracteriza en primer lugar por poner el control y orden social como primacía de su función, para lo cual la herramienta predominante es el uso legítimo de la fuerza.
La policía en este modelo reacciona con fuerza y autoridad, es decir, las detenciones muchas veces van acompañadas de abuso de poder por parte de elementos policiales antes de dejar al detenido bajo la autoridad de la justicia, esto en los casos en los cuales es posible realizar este tipo de de- rivaciones, pues muchas otras –y en los casos más extremos de gobiernos autoritarios– la policía incluso se adjudica la facultad de hacer justicia.
Ahora bien, en los casos menos extremos, la policía reactiva también exis- te en países democráticos. Sin embargo, se trata generalmente de cuerpos policiales cuestionados por su accionar y también por los resultados, ya que estos simplemente se limitan a generar acciones luego de cometidas las infracciones a la ley penal, por lo cual, el cuestionamiento principal tiene relación con la proactividad de los cuerpos policiales y con la labor en prevención que ésta puede desarrollar más allá de la prevención situa- cional por medio de la presencia y el patrullaje disuasivo.
1.1.2 Modelo prevalentemente preventivo
Privilegia la actuación del cuerpo de policía para evitar que se presenten conductas antisociales, entre ellas las delictivas, destacándose así su papel proactivo, o sea, actuar antes que la conducta delictiva o antisocial se pre- sente, es decir, como un verdadero agente de prevención del delito y que corresponde a un Estado de Derecho democrático (Orellana, 2012:78).
El que se privilegie la prevención de conductas antisociales y delictivas no implica que el cuerpo policial deje de lado su rol de control y reacción, por el contrario, éste se torna un componente más del accionar policial y no su exclusiva modalidad de operación.
Por otro lado, es importante destacar que un modelo policial preventivo requiere diversos y complejos elementos para funcionar adecuadamen- te. El primero de ellos tiene relación con la voluntad política de generar cambios, pues la policía en todos los Estados se encuentra subordinada a quienes gobiernan. En este sentido, el populismo punitivo ha entrado con fuerza en las últimas décadas en América Latina (v. rivera, 2005) gene- rando que la población frente al aumento de percepciones de inseguri- dad, y también en el caso del aumento objetivo de la violencia y los delitos pida a las autoridades políticas mayor mano dura, cárcel y castigo.
En este contexto, y desde el punto de vista político, iniciar este tipo de cambios en la modalidad de actuación de los cuerpos policiales genera una cierta desconfianza e inconformidad por parte de la población.
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PROGRAMA NACIONAL DE PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA Y LA DELINCUENCIA
1. DESCRIPCIÓN TEÓRICA DEL MODELO DE POLICÍA DE PROXIMIDAD
Además es indispensable que la policía posea la formación adecuada que le permita generar acciones proactivas, extracción y análisis de infor- mación y evaluaciones pertinentes.
Lamentablemente, este es un punto débil del modelo, pues muchas veces se cree que con pequeñas capacitaciones los elementos policiales logra- rán grandes resultados. Es más, este es una de las falencias importantes de la importación de modelos en América Latina, en donde si bien se modifican y complementan dependiendo los contextos sociales, políticos, geográficos, etc., se espera que tengan los mismos resultados que han tenido en sus orígenes, pero en menor tiempo y con menor inversión.
Ésta es una de las razones por las cuales proyectos exitosos en Canadá, Estados Unidos o Europa no tienen los mismos frutos en América Latina, donde la profesionalización policial es radicalmente menor, y los recursos son evidentemente mucho más limitados en esta área.